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No hay peor ciego, que quien no quiera comunicar

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Estudiar Comunicación social, joven disciplina emergida en Cuba allá por la década de 1990 significa palpar invidencia, tanto en el campo de la visualidad, como en las relaciones humanas, por eso conversar con el doctor Kirk Díaz Guzmán me hace trastocar un adagio: “No hay peor ciego, que quien no quiera comunicar”.

La comunicación es valor intangible en el desarrollo organizacional, incidente en la identidad e imagen institucional. Kirk Díaz Guzmán, profesor de la Universidad “Marta Abreu”, de Villa Clara realizó doctorado en la especialidad y cotidianamente choca con climas inoperantes desde ese punto de vista, así lo expresó en reciente coloquio en la Universidad de Cienfuegos(UCF):
“Tenemos que asumir la comunicación como algo cultural, hay que introducirlo, incluso en el trabajo por cuenta propia. Dentro de las dinámicas empresariales, todos los factores son creadores de imágenes, usted se encuentra trabajadores de un lugar hablando mal de ese lugar,.
“Eso por no citar recepcionistas y cuerpos de vigilancia descorteses, ese es el primer atentado a la imagen de un centro laboral. Es necesario crear espacios comunicacionales atractivos, eso es un valor agregado y no tiene que ver con la economía, conozco hoy sitios bien remunerados con el nuevo modelo económico, sin embargo los trabajadores continúan sintiéndose mal”
El perfeccionamiento empresarial contemplaba  esos temas de comunicación ¿Estaban correctas aquellas metas?
“Sí, eso estaba bien concebido, pero la economía del país detuvo el proceso”
¿Cómo deben ser las  estrategias?
“Partimos de cuatro conceptos de diferentes autores. En nuestras pautas deben contener: motivos, objetivos, alcances, audiencias, medios de comunicación, posicionamiento de las ideas, todo eso para generar piezas comunicacionales, ecos de la inversión, el período de tiempo y las acciones”
¿No se siente ciego a veces, a tientas en nuestros escenarios, al estudiar estas leyes?
“Sí, queda mucho por hacer en la sociedad cubana, cada persona o entidad proyecta conciente o inconcientemente una imagen, cuyos pormenores predisponen una percepción particular, así la empresa vende a través de objetos perceptibles y de servicios, imágenes que no son concientemente percibidas”
¿Qué nos falta?
“Decía que constatamos lugares donde los trabajadores se sienten mal, crear una armonía, un ambiente positivo interno es determinante, es preciso interiorizar que perder un empleado es perder una inversión. Resulta recurrente notar la falta de acciones que parten desde lo más simple, falta de saludo, un mural subutilizado, mal diseño de locales”
Todos somos compradores de imágenes, las adquirimos de diferentes maneras, a través de su presentación y embalaje, sentimos una impresión que puede ser de elegancia, potencia o precisión, o sea la imagen es un proceso psicológico progresivamente constituido, de ahí la importancia de la marca.¿Cómo valora el auge de ese concepto, más la identidad y el marketing actualmente en Cuba?
“Hemos tenido muchos prejuicios, le llamamos mercadotecnia, sin embargo es cardinal, la interdependencia entre empresas y sociedad debe ser analizada con las mismas herramientas que se emplean apara analizar su posición.
“Las marcas deben comprender las dimensiones sociales de la organización en un contexto competitivo y los vínculos existentes desde el exterior de la empresa hacia su interior, de ahí surge incluso la ética empresarial.
“Precisamente trajimos a esta cita a la recién graduada Ana Isabel Balmaseda Álvarez, quien hizo su tesis de diploma acerca del tema, o sea es investigadora de las marcas y el posicionamiento”
También estuvieron en el intercambio Ernesto Gómez Canga, jefe de la carrera de Comunicación social; Alexander González Seijo, especialista en Gestión y posicionamiento y Rafael López Santana, community manager, todos de la Universidad Marta Abreu.
El encuentro me aportó respuestas a recientes interrogantes, cuando escribí sobre eslabones perdidos en el diseño cubano actual, concluyo que andan sueltos por los predios de la comunicación.
Tales incongruencias dejó explícitas el profesor Díaz Guzmán en el exergo de su presentación, de la autoría de Paul Capriotti : “...Si no comunicamos nuestra existencia, no existimos, si no comunicamos la diferencia no hay diferencia, aunque existamos, los públicos no nos conocerán, aunque seamos diferentes, los públicos no lo sabrán”.


Por: Dagmara Barbieri López.

 

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