Plan de Estudio E en Comunicación Social: pensar el diálogo entre campo académico y campo profesional

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La impronta de la palabra comunicación ha devenido históricamente motivo de confrontaciones en la búsqueda de una legitimación del campo desde la perspectiva científica, académica y profesional. 
Hoy, reflexiones especializadas la sitúan en el plano de la fragmentación, de la encrucijada que supone su objeto de estudio, la asunción de metodologías que no le son propias, la convergencia de los inter, los trans, o los multis de esta disciplina científica. 
Sin embargo, pese a ser una de las especialidades más jóvenes de la Ciencias Sociales, el estudio y la formación profesional de la Comunicación se consolida a nivel internacional, y sus pasos están signados por la realidad moderna, para otros postmoderna, pero que denota un proceso transversal a las disímiles esferas de la vida. 
Ante los desafíos actuales, pocos países del mundo han logrado concebir un perfil profesional de la comunicación, capaz de integrar ámbitos interpersonales, grupales, organizacionales, sociales, espacios comunitarios, institucionales y masivos, o sus diversas expresiones mediáticas desde lo político, cultural, científico, educativo o tecnológico. 
Bajo estos preceptos, en el país se perfila una nueva proyección de este profesional, en aras de responder a las necesidades y exigencias que demanda la sociedad cubana actual. Sobre estas propuestas, dialogó el colectivo del Departamento de Comunicación Social de la Universidad de Cienfuegos, en la reciente defensa pública del Plan de Estudios E. 
El proyecto, previsto a implementarse el próximo curso escolar, marca una pauta significativa en el perfeccionamiento de la Educación Superior para la enseñanza de la especialidad.  
La MsC. Esperanza Madruga, jefa del Departamento de Comunicación Social de la UCF, explica que “formar al joven profesional de hoy, significa no solo cultivar conocimientos, sino habilidades, actitudes, valores. El desarrollo de este tipo de actividades vincula el desarrollo académico, y la didáctica de la Educación Superior. Nuestro Departamento posee el reto de decidir qué necesita Cienfuegos de un comunicador social, y lograr además que su papel no sea solo pensado desde lo mediático”. 
Entre las modificaciones estipuladas en el nuevo plan de estudios figuran; la reorganización de contenidos en asignaturas y disciplinas, y la reducción de fondos horarios presenciales. Destacan las propuestas de didácticas y pedagogías inter y transdisciplinares, y la confianza en la capacidad creativa de los estudiantes mediante formas evaluativas flexibles, la práctica laboral extensionista, investigativa e interdisciplinar. 
Durante el debate, se suscitaron criterios sobre la importancia de planes descentralizados para que asuman las particularidades de cada institución. Al respecto, el MsC. José Ramón Pich, oponente además al proceso de defensa, agregó  que…
 “esta posibilidad de descentralización permite una constante retroalimentación y así desechar el esquematismo habitual de los programas de estudios. Solo sugerí sobre la reorganización curricular en cuanto a priorizar la impartición de  los conocimientos de las disciplinas básicas, y luego ofrecer las asignaturas optativas y electivas, en aras de la apropiación y contextualización adecuada del sistema de habilidades y conocimientos”. 
El Plan E concibe al comunicador como un profesional de la comunicación dotado de amplia base política ideológica, teórico-metodológica y cultural, preparado para diseñar y gestionar programas, proyectos y formas de interrelación más participativas y justas que permiten la intervención o comprensión de fenómenos sociales, económicos y culturales susceptibles de mejoramiento, o de transformación desde la comunicación. 
Tales incentivos constituyen parte además de los presupuestos de la actualización del Modelo Económico y Social, previsto en los documentos del VI Congreso del PCC, que constituyen demandas claves para el área de la Comunicación Social. 
Hoy, el territorio cienfueguero posee disímiles retos para el área de la comunicación. Fortalecer capacidades para la gestión comunicativa en las estructuras gubernamentales, legitimar el papel del comunicador en instituciones, comunidades, proyectos, redes y plataformas tecnológicas, e incrementar el impacto de estrategias, campañas, manuales, proyectos y productos comunicativos que enaltezcan el encargo social de la especialidad. 
Sin dudas, el nuevo programa implica la preparación teórica y metodológica de quienes lo impartirán, pero contribuirá directamente al incremento de las competencias profesionales de los futuros profesionales del gremio. 

 

Escrito por Adriana Peña Balbieri, Gestora de comunicación de la FCS.

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