Este 15 de enero la Universidad de Cienfuegos reconoció el esfuerzo de los hombres y mujeres de ciencia de nuestra Casa de Altos Estudios, al exponer los resultados científicos de un año en el que la gestión de la ciencia, la tecnología y la innovación tecnológica constituyó un proceso de gran significación para la formación de los profesionales y el desarrollo de la comunidad científica universitaria.

En el teatro de la sede Conrado Benítez se resaltaron las nuevas propuestas de proyectos que dan respuesta a prioridades nacionales, la concreción de la política científica y nuevas sugerencias de líneas de investigación orientadas a las ciencias básicas.

En un primer momento fueron reconocidos los profesores de la institución que han sido propuestos para ser Distinción Especial del Ministerio de Educación Superior, profesionales destacados por sus resultados en la actividad de postgrado, investigación e investigación tecnológica, contribuyendo a solucionar problemáticas de la sociedad cubana actual. Ellos fueron la Dra. Gisela Bravo, la Dra. Nereyda Moya Padilla, la Dra. Marianela Morales Calatayud y el Dr. Arcelio Hernández Fereira.

Durante el recién culminado 2017, el liderazgo de la UCf se evidenció con la obtención de 37 premios de investigación científica, 15 premios de innovación tecnológica, 10 jóvenes investigadores fueron destacados a nivel provincial y 15 estudiantes investigadores resultaron reconocidos en la provincia, todos ellos por la Delegación Provincial del CITMA en Cienfuegos. Considerándose la calidad de los resultados, fueron propuestos a la Academia de Ciencias de Cuba: 6 resultados en la categoría de investigación científica, 1 en innovación tecnológica, 4 en el rubro de joven investigador y 1 como estudiante investigador.

El Consejo de Dirección de la Universidad de Cienfuegos entrega cada año los premios al mérito científico-técnico. Esta vez lo recibió un prestigioso grupo de autores de manos de la Dra. Yailén Monzón Bruguera, Vicerrectora de Investigación y Postgrado en la UCf.

La actividad de capacitación de recursos por conceptos de servicios científico técnicos cobra especial importancia en el quehacer universitario, por ello el Rector de esta Casa de Altos Estudios y el Centro Internacional de la Habana, en su filial Cienfuegos, reconoció a aquellos más destacados en el 2017. En este aspecto la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales resultó ser la mejor facultad en la actividad de CIH en el 2017.

En tanto, el Ms.C. Yusniel Tartabul Contreras, Secretario del Comité de la UJC de la UCf, otorgó el Sello Forjadores del Futuro a un grupo de jóvenes investigadores, como principal lauro que otorga la Unión de Jóvenes Comunistas y las Brigadas Técnicas Juveniles para destacar la creación científico-técnica.

Asimismo fueron reconocidos los docentes premiados en el Fórum de Ciencia y Técnica, actividad vital para el desarrollo del país en la que nuestro centro obtuvo un total de 7 lauros.

Tampoco faltó la congratulación a los estudiantes que han brindado su colaboración en la obtención de resultados de investigación científica, y a aquellos destacados en la actividad de los fórum científicos estudiantiles.

Las montañas de Guamuhaya, también denominadas Escambray, son unos de los atributos naturales más ricos en esta región del centro sur de Cuba. A alcanzar un desarrollo sostenible en tales ecosistemas dedicó su investigación doctoral la profesora Elia Cabrera Álvarez, cuya novedad e impacto permitieron que alcanzara la distinción de Mención a la Mejor Tesis en Ciencias Económicas, de las discutidas en el 2017 en el país.

Al conversar con esta profesora, Licenciada en economía de la industria en el Instituto Superior Técnico de Cienfuegos en el año 1987 y con tres décadas de experiencia en la Universidad de la provincia, se hizo evidente su pasión por el tema al proponer la construcción de escenarios para el desarrollo sostenible en los ecosistemas de montaña.

“Desde el capítulo 13 de la Agenda 21 se establece que los ecosistemas de montaña son muy importantes por su vulnerabilidad. Sobre ello es vital el rescate de toda la fuerza natural que hay allí, tanto desde el punto de vista económico, social, como ambiental. La integración de los términos desarrollo sostenible y ecosistema de montaña resulta muy atractiva y pertinente en estos tiempos, y ello me cautivó”.

Al decir de la doctora Cabrera Álvarez, el estudio se basó en una investigación anterior cuyo resultado fundamental fue que Guamuhaya era una zona no sostenible, y a partir de ahí se identificó que tal ecosistema necesitaba los escenarios futuros para poder revertir esa situación.

La investigación elabora una metodología en tres dimensiones: económica, social y ambiental, especifica Elia, y “propone ocho programas con sus correspondientes acciones estratégicas, entre ellas: Investigación y desarrollo para producciones cafetaleras y agrícolas sostenibles, Ordenamiento ecológico, Bienestar en las regiones de montaña: Población, servicios y empleo, Desarrollo de opciones socioculturales que realcen el arraigo local, y el Uso y conservación de los recursos naturales y la biodiversidad.

En este sentido la novedad de esta metodología está en la integración de métodos y técnicas de la prospectiva de la modelación estadística. Asimismo, se integran los doce principios del enfoque por ecosistema de la comunidad andina, adecuados a esta región como tal”.

Otros de los impactos del estudio, según la profesora cienfueguera, fue la elaboración de un software denominado Sistema de Notificación Ambiental para la Montaña (SisNAM) con 53 indicadores, que gestiona y centraliza la información numérica que existe en diecisiete instituciones o entidades de la ciencia del territorio.

“De manera general la metodología que se propone ayuda a revertir la situación del Macizo Guamuhaya en el horizonte 2025 atendiendo a las políticas de rentabilidad cafetalera como actividad económica más importante en tal región, y las inversiones. De esta forma también se contribuye a dos objetivos esenciales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que son los referidos al crecimiento económico y a la vida sana y sostenible”, agregó.

Tras la novedad y el mérito científico de su investigación en este 2017, para la Dra C. Elia Cabrera Álvarez resta entonces que sean implementados sus resultados por los organismos e instancias correspondientes. Sólo así su satisfacción será completa.

“Hemos presentado la investigación en diversos escenarios. Ya lo hicimos en el CITMA y lo haremos próximamente en el Polo científico de Cienfuegos para buscar el compromiso de las instituciones que son responsables de llevar a cabo estas actividades.

“Pensamos integrarnos al proyecto Conectando Paisajes de la región central del país en pos de contribuir con la formación de otros doctores y desarrollando investigaciones. Quedan muchas cosas por hacer en Guamuhaya y ojalá el gobierno y las instituciones cienfuegueras nos den todo su apoyo".

 

Por: Melissa Cordero Novo y Leslie Corrales Rosell / Foto: Cortesía de la entrevistada.

El campo literario cubano es un manojo fértil y también contradictorio. El nacido en la década del 60 del siglo pasado aún guarda más información de la que se estudia o se publica. Mucho queda por investigar, por socializar, por debatir en la esfera pública para entre todos, intelectuales o no, reescribir, más lúcidamente, la historia de la literatura cubana; hoy dispersa.


El caso de José Antonio Portuondo, crítico, ensayista e historiador literario cubano, es de esos capítulos en la intelectualidad insular por explotar, desde todas aristas. Un estudio de su pensamiento estético le valió a Kisimira Díaz Machado, no solo el grado científico de Doctor en Ciencias Filosóficas, sino el título de mejor tesis en filosofía de las discutidas durante 2017 en el país. Graduada en Estudios Socioculturales en la Universidad de Cienfuegos en el año 2004, se desempeñó desde entonces como profesora de filosofía y desde 2009 como jefa del departamento de Filosofía y Marxismo en la UCf. En 2017 recibió el premio a Profesor universitario joven más destacado.


“No existen en Cuba muchas investigaciones sobre estética dentro del campo de la filosofía, es un área rezagada, sin diversificar o explorar a fondo. Decidí entonces particularizar en la figura de Portuondo pues me parecía trascendental y tampoco había hasta el momento un estudio sobre su pensamiento estético durante las décadas del 60 y hasta el 90; además de que él fue algo así como el padre de la estética cubana. También, como soy licenciada en Estudios Socioculturales, quise buscar un tema apegado a mi perfil dentro de la filosofía. Pensé entonces en la estética, pero no solo desde lo artístico y de la capacidad para apreciar estéticamente un fenómeno, sino desde todas las ramas de lo sensible, y por ahí me pareció más sugerente la propuesta”.


Como aporte principal de la investigación resalta todo el acervo teórico construido sobre el tema, además de la particularización en “la historia del pensamiento estético cubano para entender nuestro presente. Ahí específicamente José Antonio Portuondo trabajaba cuestiones como la educación estética, la experiencia estética como axiología; y si actualmente se trabaja en la renovación de la educación estética cubana, ¿qué mejor fuente? Porque ¿cómo educamos a un profesional si no lo está estéticamente? Y estar educado no significa que le guste una obra de arte o una música específica, es que logre ser capaz de sensibilizarse ante determinados proyectos y aspectos.


“Creo que la mejor manera de alcanzar una educación estética es estudiando cómo se hizo antes, y a partir de ahí analizando cómo podemos hacerlo ahora, sobre todo porque estamos en presencia de una sociedad de consumo, mediatizada por procesos de estatización y afectados por la globalización neoliberal. La tesis también aporta documentos que estaban inéditos, a partir de mi búsqueda y revisión en archivos de diversas instituciones, sobre todo los existentes en el Instituto de Literatura y Lingüística”.


El camino de las tesis doctorales son espinosos, desgastantes, “complejos”, especifica Kisimira. Si a ello se le suma que “la Universidad de Cienfuegos aún es muy técnica y que para los profesionales de las Ciencias Sociales es prácticamente obligatorio moverse hacia La Habana, por hallarse ahí tanto los centros rectores como las instituciones que contienen todos los archivos documentales”, todo se vuelve más arduo. “En el aspecto personal fue muy difícil, tengo un niño de 4 años y en ocasiones lo dormía y me quedaba trabajando durante toda la madrugada. Pero bueno, se hace, y decidí lanzarme ahora que aún soy joven, porque sí creo que se haría mucho más engorroso en una edad avanzada. Se requiere mucho esfuerzo físico e intelectual”.


El estudio del pensamiento estético de Portuondo se alzó en 2017 como una novedad en el Ministerio de Educación Superior cubano, el mérito fue de una profesora de la Universidad de Cienfuegos. Apostemos porque la educación en la Isla sea una de las protagonistas de la descongestión total de los pensadores del país.

 

Por: Melissa Cordero Novo y Leslie Corrales Rosell / Foto: Cortesía de la entrevistada

Día de la Ciencia Cubana: Se celebra desde 1990 el 15 de enero de cada año en toda Cuba. La celebración se extiende a lo largo del mes con conferencias, exposiciones y entregas de premios, reconocimientos y otras actividades.


Antecedentes

El 15 de enero de 1960, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la celebración del vigésimo aniversario de la Sociedad Espeleológica de Cuba, en el paraninfo de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana (sede actual del Museo Nacional de Historia de la Ciencia y la Tecnología), pronunció un histórico discurso donde esbozó las bases de la política de formación humana y desarrollo profesional y científico de la Revolución. En esa alocución expresó:
"El futuro de nuestro país tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de Ciencia, un futuro de hombres de pensamiento".

Por esa razón, esta fecha ha sido escogida para celebrar cada año el Día de la Ciencia Cubana, pues Cuba exhibe importantes logros de la ciencia en diferentes ramas y la colaboración internacional en la salud, educación, el deporte y otros frentes.


Celebraciones

El CITMA y todos los Centro de Investigaciones cubanos conmemoran este día realizando jornadas científicas con la discusión de trabajos y resultados destacados de la ciencia. Cada año se le da la sede a una provincia atendiendo a los logros obtenidos en materia de ciencia e innovación tecnológica.

Había una ensarta de emociones pintando las casas de la ciudad. De rojo y negro. Luego sopló el viento. Y se impregnó el olor en todos los tímpanos y en todas las calles, hasta que todas las verdades se hicieron arcoíris. No quedó nadie sin estremecer banderas, sin despojarse los miedos, sin lavar la sangre de los portones. No hubo quien quedara inmóvil o sin gritar bien fuerte.
Un amanecer santiaguero estaba por desleírse a través de la geografía insular. Y una Caravana, llamada Libertad, se armó de hombres rebeldes. Se vistió de verde olivo, de esperanzas, de memorias que ya no dolían, y encendió motores, y no los apagó hasta bañar de realidades a cada cubano que salió a su paso. El primero de enero de 1959 zarpó desde la ciudad heroína, más, no se detuvo.
A mitad del camino el Comandante, Fidel Castro, ordenó desviar la ruta. Resultaba obligatorio un alto en Cienfuegos. No solo para homenajear a los mártires del 5 de septiembre sino también para calmar situaciones difíciles que se daban en el territorio. Llegaron entonces aquellos gigantes vestidos de pueblo a colocar las rodillas en el suelo, a estrechar las manos.
Y entonces poco importó la lobreguez de la noche, o el frio, que fue abusivo aquel día. La Calzada de Dolores y el paseo del Prado eran mareas humanas. Allí estaban, todos los cienfuegueros, aguardando, para dar la bienvenida a la Caravana que repartía emancipaciones.
Los rebeldes ya estaban en Cienfuegos. Hicieron pausa por unas horas. Recorrieron la ciudad, el distrito Naval del Sur, y en el restaurante Covadonga fueron recibidos por su propietaria. Fidel, junto a Celia Sánchez, e integrantes de la columna número uno José Martí, degustaron la paella, exquisito plato de referencia nacional.
Luego se levantó una tribuna en el Parque Martí, frente al Ayuntamiento (hoy Asamblea Provincial del Poder Popular). Se encumbró una rastra donde el líder de la naciente revolución plantó firmes los mismos pies que volaron sobre la Sierra.
Y entonces rompió el cielo. Los ojos estaban demasiado conmocionados para hablar, o para moverse. Y si hubo brisas humedeciendo las mejillas, fue el rocío mismo bajando de los cirros o de los estratos, a inclinarse ante las barbas.

En la Universidad de Cienfuegos (UCF) inauguraron el Primer Laboratorio de Potencial de Inteligencia Infantil fuera de la capital. El gabinete extenderá la labor del método Neuropoint, liderado por dos centros homólogos habaneros dedicados a las necesidades educativas especiales.

 

La novedosa área está enclavada en la entrada de la sede pedagógica Conrado Benítez. Es un departamento acogedor, lleno de colorido, juegos didácticos manuales y tecnológicos, y al decir de Orlando Terré Camacho, presidente de la Asociación Internacional de Educación Especial, deviene resultado del empeño de la casa de altos estudios sureña, en pos del desarrollo de este perfil educativo, en su aniversario 56.

“Desde hace diez años funcionan otros similares en Ciudad de La Habana, en el Centro Internacional de Salud La Pradera y en la Universidad Pedagógica Enrique José Varona. El primero ahora beneficia a infantes dominicanos, panameños y otros latinaomericanos con el método Neuropoint.

“Tal procedimiento consiste en la interpretación y aplicación de los más renovadores y modernos enfoques internacionales en esta materia. En ‘La Pradera’, por ejemplo, rehabilitaron 360 niños operados con implante coclear, entre otras funciones”, explicó el pedagogo.

La doctora Xiomara García Navarro, decana de la facultad de marras de la UCF, informó que existen aquí tres carreras afines a la rama: Logopedia, Educación Especial y Psicopedagogía.

Agregó que la educación superior garantiza la formación de especialistas para las diferentes vertientes y niveles de enseñanza, además de posgrados, diplomados y cursos de maestría; de estos últimos han egresado muchos que engrosan el arsenal científico de estos docentes.

El testimonio de la madre Mailin Stuart Cepero es revelador; ella trae cada mañana a su pequeña Karen, de tres años de edad,  quien tiene dificultades en el lenguaje: “En solo cuatro meses ha rebasado limitaciones”, alega con orgullo.

Son testigos profesores como Sixto Roberto, con 45 años en la especialidad y Aleida Curbelo, jubilada y recontratada. Ellos certifican la emoción de las familias y legitiman las palabras del Héroe Nacional Jose Martí, cuando expresó sobre esa profesión: “benditas las manos que corrigen errores sombríos de la madre creación”.

El propósito es hacer una pedagogía del optimismo, de la igualdad de oportunidades, de compromiso con el que aprende sin discriminarlo o segregarlo; que propicie el éxito de todos los alumnos, no importa cuáles sean sus diferencias o la situación real de su desarrollo.

Vale destacar que este tipo de enseñanza incluye varios ciclos encaminados a la inserción laboral de los educandos. Los del nivel primario y secundario endosan el aprendizaje de oficios mediante círculos de interés y otras actividades,  y luego durante la juventud, establecen convenios con el Ministerio del Trabajo que garantizan empleos en talleres u otros centros artesanales y fabriles.

En el contexto de la educación especial se torna necesario el conocimiento exhaustivo de cada alumno, de su entorno familiar, comunitario y social. Más de 900 mil niños insertados en casi 400 centros cubanos de ese tipo denotan la proyección histórico-cultural humanista de este subsistema, espacio de amor y ciencia.

 

Por: Dagmara Barbieri López.

Fueron días construidos con cera. Las magulladuras en los pies y el alma explotarían en cualquier segundo. Era hora. Y entonces había unas montañas gigantes arrojando valientes sobre el llano. Los dictadores colgaban murales de sangre sobre los escritorios y guardaban, como amuleto, dientes arrancados de bocas que nunca delataron. Las rúbricas estrangularon los miedos, pero la misma voz se repetía entre las balas, entre aquellas botas ausentes, dentro de los estómagos vacíos, en los quebrantos, y terminaron haciendo trenzas con las barbas de los héroes.     
Bajó de la Sierra el estruendo que limpió las manchas del sol. El cielo trituró la máscara de polvo que le bloqueaba las entrañas. El blanco y negro desapareció de las pupilas, y el iris empezó, por vez primera, a percibir en colores los uniformes devorados por el apetito del plomo. Se escucharon sonrisas. Las bocas ya no recordaban, pero en lontananza hubo sonrisas; sí, las hubo. La marea de pueblo dibujó la silueta del caimán sobre el lomo de la Isla. Estaban en las calles. Ya no era necesario esconderse para gritar ¡viva Cuba libre!, y los petardos devinieron fuegos artificiales que derrumbaron hasta las estrellas.       
Habían transcurrido cinco años, cinco meses y cinco días desde el asalto al Moncada, y el sueño libertario era ya una realidad. Palpable, cierta, visible. Huyó el tirano. Despavorido. Se esfumó entre la cobardía y el espanto. Déspota gobernante, marioneta cruel, que no aprendió, siquiera, a pensar. Y luego están todos esos nombres sagrados, a los cuales será, por siempre, muy difícil honrar o agradecer.
Está Céspedes, padre fiel, entregando hijos. Maceo en bronce, Calixto con una bala en la frente, Gómez, Bartolomé, Banderas y Martí, y después Juan Gualberto, Sanguily, y Villena, Guiteras, Menéndez, Santamaría, Mella, Echeverría, Chibás, Frank País, Varona; y Camilo y el Che, Celia, Vilma, Almeida, Raúl, Redondo, Fidel... ¡tantos!, que son minúsculas estas líneas e insuficiente toda la tinta.   
La vida cambió en los minutos que separaron a 1958 del ’59; a un 31 de diciembre de aquel primero de enero. Quedaron sepultados los años de exterminio, y las esperanzas poblaron, otra vez, de verde los campos. La estrella solitaria ondeó libre sobre el asta del Morro y escupió dignidad sobre las franjas de la bandera con quien la obligaron a compartir jurisdicción a inicios del siglo XX. La luz fue, poco a poco, retirando las bombas del frente de las casas, y enterrando las heridas pagadas por cada heredero desde 1492. Hubo paz. Calma. Libertad.
El triunfo revolucionario, para los cubanos, significó la luz boreal mudándose a sus ventanas, simbolizó una eternidad sin humillación, y con la posibilidad de llevar a la derecha del pecho la medalla, en rojo, de la independencia.
Y en los ojos de muchos, como en los de Marta García, desfilan aún las imágenes de aquel despertar:
 “Yo estaba divorciada y vivía sola con mis ocho hijos. Para mantenerlos trabajaba donde pudiera, pero ganaba muy poco. En ese entonces vivía en Lajas y tenía que atravesar casi todo el pueblo para limpiar una casa. Había que hacer de todo, y al mes solo me pagaban ocho pesos, y porque la dueña me conocía”.
Rememorar los dolores de una época no es petición que pueda cumplirse sin que aparezcan nudos en la voz; por eso Marta pronunciaba las palabras con los pies firmes sobre el suelo, y de a poquito. “Por suerte todo cambió,- sonríe- comencé a trabajar con el nuevo gobierno, mi hijos pudieron estudiar y la vida se me fue aliviando.
“Aquello fue tremendo. Todo el mundo salió para la calle, estábamos locos de alegría, contentos; y con muchas esperanzas de que las cosas cambiarían, que mejorarían. Yo había dado a luz hacía pocos días, pero cuando escuché la noticia del triunfo también corrí junto al pueblo para celebrarlo”.  

Marta llevó una vida de alegrías. Quizás fue un poco espinoso superar los males del pasado, pero tampoco hubo de hacer muchos esfuerzos. La Revolución cubana- pugnada Revolución- tomó los sueños de cada cubano y los hizo realidad; y construyó obeliscos, grandes pilastras que sobrevivirán, en la luz, a pesar de los tiempos.

Solo llevaban una mochila. Dentro: unos cuantos lápices, libretas a rayas y un farol. No había espacio para más. No era necesario espacio para nada más. Bastaban solo esos tres implementos para repartir vocales y números. Y entonces un ejército de jóvenes- casi niños- inundó los campos de la Isla, llegando hasta el último recoveco, sin importar el frío, o el sol, si había montañas, valles o llanuras; allá partieron, decididos, con pasos firmes; cual Atlas, para cargar sobre sus hombros el cumplimiento de la Campaña de Alfabetización en Cuba.
Apenas transcurría el segundo año de la Revolución, pero la tarea de poner fin a las tinieblas en la educación no podía dilatarse. El líder, Fidel Castro, lo había sentenciado meses antes “...tenemos que establecernos una meta: liquidar el analfabetismo en nuestro país”. Dos mil 868 era una cifra demasiado elevada de iletrados a lo largo del territorio nacional, y a erradicar los lastres dejados por décadas de sumisión, se dirigió la nueva obra.      
El 1ero de enero de 1961 se inició oficialmente la campaña alfabetizadora. Días más tarde, durante la graduación del segundo contingente de maestros voluntarios que partirían a educar al pueblo, Fidel informa del asesinato de Conrado Benítez (cuyo nombre enarbolaría las iniciales brigadas). El aire se apretó en el recinto, todos sabían que el peligro iba a seguirles los pasos, pero nadie se detuvo o claudicó, todo lo contrario. “(...) Ese maestro es el mártir cuya sangre servirá para que nosotros nos propongamos, doblemente, ganar la batalla que hemos emprendido contra el analfabetismo...” (Fidel Castro).
En medio de la estratagema de lápices y borrones, aparecieron los ataques norteamericanos. Y vino Girón como otra abrumadora victoria cubana. Dos meses después, el 18 de junio, se graduaron los primeros alfabetizados: 3 mil 500 de la capital. Nunca se detuvo la ofensiva.
Ahora restaban apenas cuatro meses para que finalizara el año ’61 y con él, el deber de cumplir la campaña. Para ello se precisaban nuevas fuerzas. Las Brigadas Obreras Patria o Muerte, respondieron al llamado. Con esta movilización “le damos ya a la Campaña el aporte final que necesita” expresó Fidel.
Entonces un terror disfrazado de noche se apoderó de los escenarios de enseñanza. Unos bandidos se dispersaron entre las rocas e intentaron impedir el curso pacífico de los sucesos. Delfín San Cedré, Manuel Ascunse y Pedro Lantigua, fueron ejemplos de cuan viles podían ser estos contrarrevolucionarios. Pero su muerte solo sembró más energía, más combatividad, más emprendimiento.
La antigua provincia de La Habana fue la primera en convertirse en territorio libre de analfabetismo, el 7 de diciembre de 1961. El 20 del propio mes, se declara oficialmente terminada la campaña, ¡la gran campaña! Dos días después Cuba se proclama Territorio Libre de Analfabetismo. El índice de iletrados en la Isla se redujo a un 3.9 por ciento, y fueron alfabetizados 707 000 cubanos por más de 300 000 brigadistas.
En aquel 22 de diciembre, Fidel enunció:
“Ningún momento más solemne y emocionante, ningún instante de legítimo orgullo y de gloria, como este en que cuatro siglos y medio de ignorancia han sido derrumbados. Hemos ganado una gran batalla, y hay que llamarlo así -batalla-, porque la victoria contra el analfabetismo en nuestro país se ha logrado mediante una gran batalla, con todas las reglas de una gran batalla”.
Y así fue. Una tarea de gigantes. De quienes no le temieron ni al miedo, ni a la oscuridad de la noche o del día. De quienes siempre avanzaron y fueron regalando letras a otros quienes que no sabían escribir o leer su propio nombre. Sí, así fue.
En la primera carta enviada a Fidel por los alfabetizados, se leía:
“Ya nunca tendré que firmar con los dedos ahora siempre firmaré así: María Cruz”.

En el teatro de la sede Conrado Benítez la Universidad de Cienfuegos agasajó, de manera general, a todo el claustro que imparte docencia en la Educación Superior en la Perla del Sur con motivo de otro aniversario de la clausura de la campaña de alfabetización cubana.
Durante el acto fueron entregados varios reconocimientos como estímulo moral al trabajo dedicado de los profesores de esta Casa de Altos Estudios. Recibieron la Orden “Frank País” en 1er y 2do grado un total de cuatro docentes, respectivamente. La medalla “José Tey” se otorga a aquellos profesionales con relevantes méritos y activa participación en el desarrollo educacional demostrando dedicación y abnegación en la formación de las nuevas generaciones; la recibieron 7 profesores. La distinción “Por la Educación Cubana” recayó en manos de 13 educandos. Por otra parte 20 Secretarios de Secciones Sindicales fueron igualmente agasajados, así como 19 donantes voluntarios de sangre.
Las palabras centrales y de clausura estuvieron a cargo del Rector de la UCf, Dr. C Juan B. Cogollos Martínez, quien hizo extensiva la felicitación a los educadores reflejando los resultados de trabajo de la Universidad durante este 2017.
“Se constata un incremento —expresó— en la eficiencia académica (…). Se realizaron 29 defensas públicas de los planes E, 2 programas de pregrado obtuvieron categorías superior de acreditación y se presentaron 3 expedientes para ser evaluados por la Junta de Acreditación Nacional”.
Según el Rector, el Centro de Idiomas es otro logro de este año, debido a sus significativos resultados a nivel nacional. Entre las fortalezas en el proceso de formación “se destaca la sólida preparación científica, metodológica y política enfocada en la superación permanente. El trabajo científico de profesores y estudiantes tuvo avances sustanciales en la pertinencia e impacto de la ciencia e innovación y ayudó a solucionar problemas tecnológicos”.
Entre los lauros obtenidos por la UCf estuvieron: 4 premios de la Academia de Ciencias de Cuba, un premio nacional especial de innovación del CITMA en la categoría de Medio Ambiente, un premio nacional al joven investigador, un premio nacional al estudiante investigador y el premio a la mejor tesis doctoral defendida en Ciencias Filosóficas.
Se invirtieron más de 1 millón de pesos —puntualizó Juan B. Cogollos— para garantizar un ambiente de trabajo adecuado, beneficiando a más de 2 mil 800 personas.  “Son muchas aún las insatisfacciones —señaló— y el año 2018 traerá nuevos retos. En la inteligencia, la dedicación y el ejemplo de este claustro están las claves de tener una mejor universidad”.

Queridos Estudiantes:

 

Los universitarios y todo el pueblo de Cuba festejamos, con alegría y orgullo, el 95 cumpleaños de su organización más longeva. El reconocimiento, cariño y respeto de varias generaciones de cubanos, se lo ha merecido la FEU por casi un siglo de lucha defendiendo, en las calles y las aulas, los intereses más genuinos de la sociedad cubana.

No podía ser de otra manera. La organización fundada el 20 de diciembre de 1922 por un líder de la talla de Julio Antonio Mella, cujeada desde entonces al precio de sus propias vidas y que tuvo después, el honor de tener en la lucha por la definitiva independencia, a líderes paradigmáticos como José Antonio Echevarría y Fidel Castro Ruz, tenía necesariamente que mantener el legado martiano y antimperialista gestado desde sus orígenes en medio de cruentas batallas contra dictaduras y gobiernos corruptos.

Con la revolución triunfante en enero de 1059, por primera vez en la historia de nuestra patria, hubo total coincidencia entre la FEU y sus representantes en el gobierno de la nación. Fidel lo expresó con total claridad en el Cuarto Congreso de la FEU efectuado en 1990: “eso no tiene nada de extraño, estamos defendiendo la cosa común, los intereses comunes, y por eso ahí están, en primera fila, los estudiantes en la defensa; por eso están en primera fila en la lucha, en la conciencia revolucionaria, en la batalla ideológica; por eso se movilizan en el verano y van a los campos a producir alimentos; por eso tenemos los estudiantes mejores del mundo; por eso tenemos a los estudiantes junto a los obreros, a los trabajadores en general y a los campesinos, como baluartes sólidos, insobornables de la Revolución”.

Así se ha preservado por generaciones de profesores y estudiantes revolucionarios, estando presente, de manera destacada, en todas las grandes misiones, proyectos y tareas de la Revolución, por lo que sus prioridades actuales siguen siendo incrementar las actividades de impacto social y promover mayores espacios de intercambio juvenil, como lo han sido el Avispero antimperialista; el apoyo a las elecciones del Poder Popular, “Educando por Amor”, la participación en la Comprobación Nacional al Control Interno, su destacado papel en el XIX Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes celebrado recientemente en Rusia, entre otras tareas.

En la más impactante que nos ha tocado vivir a todos, en la despedida hacia la inmortalidad de nuestro Comandante en Jefe, los miembros de la Federación Estudiantil Universitaria le evidenciaron al mundo su enorme amor, fidelidad eterna, y compromiso revolucionario, corroborando que la semilla sembrada ha germinado en tierra fértil, lo que garantizará para siempre un socialismo próspero y sostenible.

¡FELICIDADES EN ESTE ANIVERSARIO 95 DE LA FEU!

 

José Ramón Saborido Loidi

Ministro de Educación Superior

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