De cómo el pensamiento estético cubano se olvida y se reconstruye

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El campo literario cubano es un manojo fértil y también contradictorio. El nacido en la década del 60 del siglo pasado aún guarda más información de la que se estudia o se publica. Mucho queda por investigar, por socializar, por debatir en la esfera pública para entre todos, intelectuales o no, reescribir, más lúcidamente, la historia de la literatura cubana; hoy dispersa.


El caso de José Antonio Portuondo, crítico, ensayista e historiador literario cubano, es de esos capítulos en la intelectualidad insular por explotar, desde todas aristas. Un estudio de su pensamiento estético le valió a Kisimira Díaz Machado, no solo el grado científico de Doctor en Ciencias Filosóficas, sino el título de mejor tesis en filosofía de las discutidas durante 2017 en el país. Graduada en Estudios Socioculturales en la Universidad de Cienfuegos en el año 2004, se desempeñó desde entonces como profesora de filosofía y desde 2009 como jefa del departamento de Filosofía y Marxismo en la UCf. En 2017 recibió el premio a Profesor universitario joven más destacado.


“No existen en Cuba muchas investigaciones sobre estética dentro del campo de la filosofía, es un área rezagada, sin diversificar o explorar a fondo. Decidí entonces particularizar en la figura de Portuondo pues me parecía trascendental y tampoco había hasta el momento un estudio sobre su pensamiento estético durante las décadas del 60 y hasta el 90; además de que él fue algo así como el padre de la estética cubana. También, como soy licenciada en Estudios Socioculturales, quise buscar un tema apegado a mi perfil dentro de la filosofía. Pensé entonces en la estética, pero no solo desde lo artístico y de la capacidad para apreciar estéticamente un fenómeno, sino desde todas las ramas de lo sensible, y por ahí me pareció más sugerente la propuesta”.


Como aporte principal de la investigación resalta todo el acervo teórico construido sobre el tema, además de la particularización en “la historia del pensamiento estético cubano para entender nuestro presente. Ahí específicamente José Antonio Portuondo trabajaba cuestiones como la educación estética, la experiencia estética como axiología; y si actualmente se trabaja en la renovación de la educación estética cubana, ¿qué mejor fuente? Porque ¿cómo educamos a un profesional si no lo está estéticamente? Y estar educado no significa que le guste una obra de arte o una música específica, es que logre ser capaz de sensibilizarse ante determinados proyectos y aspectos.


“Creo que la mejor manera de alcanzar una educación estética es estudiando cómo se hizo antes, y a partir de ahí analizando cómo podemos hacerlo ahora, sobre todo porque estamos en presencia de una sociedad de consumo, mediatizada por procesos de estatización y afectados por la globalización neoliberal. La tesis también aporta documentos que estaban inéditos, a partir de mi búsqueda y revisión en archivos de diversas instituciones, sobre todo los existentes en el Instituto de Literatura y Lingüística”.


El camino de las tesis doctorales son espinosos, desgastantes, “complejos”, especifica Kisimira. Si a ello se le suma que “la Universidad de Cienfuegos aún es muy técnica y que para los profesionales de las Ciencias Sociales es prácticamente obligatorio moverse hacia La Habana, por hallarse ahí tanto los centros rectores como las instituciones que contienen todos los archivos documentales”, todo se vuelve más arduo. “En el aspecto personal fue muy difícil, tengo un niño de 4 años y en ocasiones lo dormía y me quedaba trabajando durante toda la madrugada. Pero bueno, se hace, y decidí lanzarme ahora que aún soy joven, porque sí creo que se haría mucho más engorroso en una edad avanzada. Se requiere mucho esfuerzo físico e intelectual”.


El estudio del pensamiento estético de Portuondo se alzó en 2017 como una novedad en el Ministerio de Educación Superior cubano, el mérito fue de una profesora de la Universidad de Cienfuegos. Apostemos porque la educación en la Isla sea una de las protagonistas de la descongestión total de los pensadores del país.

 

Por: Melissa Cordero Novo y Leslie Corrales Rosell / Foto: Cortesía de la entrevistada

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