La naturaleza, sus peculiaridades y la vinculación con la historia de la evolución económica y social, representa una fuente de investigación de constante referencia para comprender nuestra idiosincrasia. Cuba, país tropical, tiene sitios naturales de excelencia, y Cienfuegos cuenta con dos lugares de
reconocimiento patrimonial: los monumentos nacionales Jardín Botánico y la Cueva Martín Infierno.

La excepcionalidad de los valores naturales, estos que nos rodean y del cual somos partícipes, permiten su reconocimiento. Es así es como el 30 de enero de 1990, obtiene la categoría de Monumento Nacional el Jardín Botánico. No cabe duda que la riqueza de sus colecciones y el propio sitio en su integridad, cuentan con razones suficientes para ello. Considerado el jardín botánico más antiguo de Cuba, es una constante referencia en la apreciación y divulgación de la riqueza natural de nuestro entorno. Visitarlo, es una experiencia que brinda un componente adicional: experimentar las sensaciones, con todos los sentidos, del predominio de la naturaleza y su conservación, resguardada por una excelente gestión que posibilita la integridad del monumento.

Sus inicios se remontan a1900, con el establecimiento del norteamericano Edward Atkins en los dominios del Central Soledad y sus intenciones de crear un centro de investigación para el mejoramiento de la caña de azúcar mediante hibridación y selección, así como otras plantas, iniciando el establecimiento de una colección de arbustos y árboles tropicales, o sea, el Jardín Botánico, localmente conocido en esta época como “Hacienda de Limones” y oficialmente denominado Harvard Botanical Station for Tropical Research and Sugar Cane Investigation.

Las investigaciones históricas refieren que en septiembre de 1901, se dedicó un tercio de caballería  unas 4 hectáreas de tierra de la colonia Limones para el establecimiento del Jardín. Durante sus primeros 25 años de existencia, la producción de nuevas variedades de caña de azúcar constituyó el trabajo principal de la estación.Junto a ello, el empeño por el desarrollo de una colección de carácter general comenzó desde el primer año de actividades del Jardín, con especies de los invernaderos en Massachussets, creciendo una amplia selección de plantas ornamentales, y desde otros orígenes progresó el sitio con extensa colección de frutales, arbustos y otras plantas económicas, además del desarrollo de una colección de árboles nativos de madera dura.

La Cueva Martín Infierno, también adquiere la categoría de Monumento Nacional en la misma fecha que el Jardín. Situada en el Macizo de Guamuhaya, constituye un impresionante sitio de potencialidades para las investigaciones geográficas y espeleológicas. Su estalagmita, de enormes proporciones, es considerada una de las formaciones de este tipo más grandes del mundo. Pero no solo ello, las dimensiones de la cueva, sus peculiaridades y atractivos geológicos, la hacen excepcionalmente reconocida y constituye una opción ya evaluada para un futuro proyecto de turismo especializado. Permitir, garantizar y sistematizar los  requerimientos para que la visita a este sitio no constituya un riesgo a la conservación, es una premisa, y más, un reto, que conlleva a medidas extraordinarias, pero factibles, para preservarlo.

La provincia de Cienfuegos cuenta con estos dos monumentos, verdaderas obras que vinculan hombre y naturaleza, garantiza el reconocimiento de este patrimonio y constituyen fuentes para el desarrollo de nuevas investigaciones que aporten al conocimiento integral. Protegerlos desde nuestra posición de miembros activos del medio ambiente, es un compromiso para proseguir esta tarea: la de preservar el equilibrio entre cultura y naturaleza, la de respetar su diversidad y  continuar el reto de la formación continua mediante las investigaciones. 

Tomado de Periódico 5 de Septiembre. 

 

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