Cada año, millones de aves emprenden viajes épicos que desafían los límites de la imaginación. Cruzan continentes, océanos y fronteras políticas en una danza estacional que ha fascinado a la humanidad durante milenios. El Día Mundial de las Aves Migratorias, que se celebra el segundo sábado de mayo y de octubre, no solo conmemora este espectáculo natural, sino que busca responder una pregunta urgente: ¿cómo podemos proteger a estas incansables viajeras en un mundo cada vez más amenazante?
Un puente entre ecosistemas y naciones
Las aves migratorias son mucho más que simples viajeras. Actúan como ingenieras del equilibrio ecológico global: dispersan semillas, controlan plagas, polinizan plantas y transportan nutrientes a lo largo de sus rutas, conectando ecosistemas que de otra forma permanecerían aislados . Como explica Javier Pérez-Tris, catedrático de Biología de la Universidad Complutense de Madrid, estas especies “representan millones de toneladas de biomasa generada en regiones altamente productivas que son transportadas hacia otras regiones”, un flujo de energía que impacta directamente el funcionamiento de los ecosistemas a escala planetaria.
Sin embargo, estas viajeras aladas enfrentan una realidad alarmante. Según datos de BirdLife International, más del 40% de las especies de aves muestran tendencias poblacionales negativas, y un informe de 2024 de la Convención sobre Especies Migratorias (CMS) reveló que al menos 134 especies de aves migratorias están amenazadas de extinción.
¿Por qué un día dedicado a las aves migratorias?
La iniciativa surgió en 2006 como una colaboración entre la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias (CMS) y el Acuerdo sobre las Aves Acuáticas Migratorias de África y Eurasia (AEWA) . Su objetivo central es sensibilizar al público sobre la importancia de proteger a estas especies y los hábitats que dependen de ellas, así como visibilizar los múltiples riesgos que enfrentan durante sus rutas migratorias.
En 2014, mediante la Resolución 11.9 adoptada en Quito, se estableció su celebración en dos fechas anuales (segundo sábado de mayo y octubre), reconociendo los diferentes picos migratorios entre los hemisferios norte y sur.
A diferencia de las especies sedentarias, las aves migratorias dependen de la salud de múltiples sitios a lo largo de miles de kilómetros. Esto convierte su conservación en un desafío diplomático global. Como explica Martin Harper, CEO de BirdLife International: “Proteger las principales autopistas migratorias del mundo es cómo revertimos esas declinaciones. Y cuando lo hacemos, las personas también se benefician: agua más limpia, seguridad alimentaria, protección contra inundaciones y mayor resiliencia al cambio climático” .
Cómo celebrar y ayudar
El Día Mundial de las Aves Migratorias nos invita a convertirnos en participantes activos en su conservación:
- Sal a observar aves: No necesitas ser experto. Registra tus avistamientos en plataformas.
- Comparte tus observaciones: Cada registro fotográfico o conteo contribuye a bases de datos científicas.
- Participa en actividades locales: Muchos países organizan jornadas de anillamiento, charlas y salidas guiadas.
- Contribuye a proyectos de ciencia ciudadana: Desde monitoreo de humedales hasta conteos navideños de aves.
Elaborado por la Dirección de Comunicación Institucional. UCf.

