El presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez recordó a la heroína, Melba Hernández Rodríguez del Rey, fallecida hace nueve años. Desde su cuenta en Twitter, el mandatario señaló que solo desapareció físicamente, dejando un legado imborrable de martiana entrega a la Patria.

Por su parte, el primer ministro de la República, Manuel Marrero, manifestó en la misma red social su homenaje a la heroína del Moncada.

Además, la calificó como un ejemplo de mujer revolucionaria, quien durante toda su vida estuvo al servicio de nuestro país y de otros pueblos del mundo.

Melba Hernández (Cruces 28/7/1921 – La Habana 9/3/2014) fue una de las primeras integrantes del movimiento revolucionario dirigido por el líder histórico Fidel Castro, con quien coincidió mientras estudiaba Derecho en la Universidad de La Habana. Lo seguiría luego al Moncada, los preparativos de la expedición del Granma, desde México y posteriormente la lucha insurreccional en la Sierra Maestra.

Desempeñó un rol fundamental en la recopilación y difusión del alegato de defensa de Fidel tras el asalto al cuartel Moncada en 1953, conocido como La historia me absolverá.

Participó en los preparativos de la expedición del Granma y despidió el 25 de noviembre de 1956 a los 82 combatientes en el puerto mexicano de Tuxpan, luego regresó a Cuba y se incorporó a las filas del Ejército Rebelde en el Tercer Frente Mario Muñoz Monroy.

Con el triunfo de la Revolución ocupó varias responsabilidades en el desarrollo del movimiento de solidaridad y la política exterior de la isla.

Fue presidenta del Comité Cubano de Solidaridad con Vietnam del Sur primero, y después con Vietnam, Cambodia y Laos; miembro del Presídium del Consejo Mundial de la Paz; Secretaria General de la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina.

Fundadora del Partido Comunista de Cuba, y miembro del Comité Central desde su Tercer Congreso y diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular hasta su deceso.

Rodeada de familiares, colegas de lucha y amigos falleció en La Habana el 9 de marzo de 2014 como consecuencia de complicaciones asociadas a la diabetes mellitus, enfermedad que padeció durante muchos años.

Sus cenizas se encuentran en el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, en el Mausoleo de los Mártires de la Revolución. 

Tomado de 5 de Septiembre

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